Zoe

jueves, 24 de febrero de 2011

LOS DE SIEMPRE...


No se pierdan esta foto. Parece de los años cincuenta del pasado siglo, pero tiene solo unos días. Observen la severidad de la mujer policía, y el gesto adusto con el alinea con su fusta las puntas de marfil decomisadas. Al fondo, dos subordinados miran la escena entre divertidos y curiosos, pero sin disimular un cierto orgullo. No todos los días se atrapan contrabandistas de marfil. Y mucho menos se rehúsa una buena "mordida".

Tras el alijo, dos personas a las que un subalterno está amablemente indicando que doblen el espinazo o que se arrodillen para tomar la clásica foto de los delincuentes ante la prueba de su delito. Y en eso están los pobres, mirando a la mujer policía con pánico y reverencia religiosa, como si temieran que en algún momento acabe descargando la fusta sobre sus cabezas.

La mujer policía se llama Mary Mzuki, y es la Jefa del servicio de policía que vigila el TAZARA, la línea de ferrocarril que une Tanzania con Zambia. El pardillo que se agacha a la izquierda se llama Cornelio, y fue detenido en la estación de Dar es Salaam cuando bajaba del tren llevando una maleta con las puntas de marfil. El joven a su derecha es su hermano Nathani, quien por amor fraterno o complicidad en el negocio, o quizás por ambas cosas, cometió la imprudencia de ofrecer 800.000 chelines (400 euros) a la jefa de la policía por hacerse la vista gorda y dejar a Cornelio en libertad.

No hay duda de que los agentes del orden serán premiados por sus superiores con alguna cantidad en metálico, como ya se ha hecho en el pasado. Cuando lo normal en la policía es la corrupción, parece lógico que se premie la honradez, aunque no me dirán que esta ecuación no es tremendamente aberrante.

Tampoco nada ni nadie va a librar a los hermanos de una detención de varios meses, seguida de una pena de prisión y de una multa que no podrán pagar, así que la prisión será más larga. Lo kafkiano es que van a ser condenados no por traficar o hacer contrabando con restos de una especie protegida, sino por violar la ley que dice que todo el marfil pertenece al Estado y que este tiene el monopolio absoluto de su tenencia y comercio.

Cada año, las policías de Vietnam, Taiwan y China descubren contenedores repletos de marfil procedentes de Tanzania. Y no cabe rebatir la evidencia, porque los elefantes tienen también ADN y se localiza enseguida no solo el país, sino también la región de la que proceden los colmillos.

Cientos de toneladas en cada cargamento, que salen de los parques y reservas naturales y transitan por el puerto de Dar es Salaam antes de embarcar con todos los papeles, sellos y pólizas necesarias, todo auténtico y en regla. ¿No les dice nada?

Son necesarios para este tráfico cientos de cazadores furtivos, guardas forestales sospechosamente ausentes, camiones pesados de conductores olvidadizos, agentes de aduana, consignadores, policías, aduaneros, descargadores de muelle... todos untados hasta las cachas. Y no es posible creer que todo este montaje pueda tener lugar sin la colaboración necesaria, al menos la pasividad monetariamente interesada, de altos cargos del Ministerio de Recursos Naturales, de la Policía, y de la Aduana. Del gran zorro que cuida las gallinas. Y cuando hablamos de altos cargos, hay que hacerlo de Director General para arriba, a ningún mindungui se le ocurriría firmar ni sellar nada sin una orden expresa de los jefazos.

A estos nunca les pasará nada y seguirán sacando decenas de toneladas de marfil del país. En cambio a estos dos desgraciados se les va a caer el pelo por los, calculo por la foto, entre 10 y 12 kilos. Siempre acaban pagando los de siempre los chanchullos de los barandas. Les suena también ¿no?.

domingo, 6 de febrero de 2011

RECETAS POST-NAVIDEÑAS

Este roscón de Reyes tiene buena pinta, ¿eh? pues estaba rico rico, y después de haberlo hecho con mis manos ya no vuelvo a comprar un roscón en mi pastelera vida, y nunca mejor dicho.

Hombre, la próxima vez le echaré algo menos azúcar y más agua de azahar, pero es  muy fácil de preparar, no hace falta saber amasar ni ser panadero.

Por supuesto, la receta no es mía. Está en una web que pienso explorar regularmente para buscar novedades  http://webosfritos.es/2010/11/roscon-de-reyes/  donde encontraréis también un vídeo con el paso a paso.

Pero como también me apetecía entrenarme con otro tipo de productos, mucho más raros pero no menos típicos, me lancé a hacer una receta de crestas de gallo, en concreto con una salsa de tomate bien especiada. Las crestas se encuentran en ciertas Delicatessen de las que hoy proliferan por Madrid, ya limpias, blanqueadas y confitadas en lata.


Estas en concreto son de una tienda de la calle Hermanos Diáz Porlier, entre Goya y Ortega y Gasset, creo recordar.

La receta es sencilla, solo hay que preparar una salsa como para callos, es decir saltear cebollita picada y un poco de ajo, incorporar las crestas, tomate frito, vino blanco, guindilla y una cucharadita de harina, y a esperar que la salsa espese. Hay otras muchas recetas en la red, ya que las crestas se pueden añadir calientes y escurridas de su grasa, a una ensalada de canónigos con una vinagreta un poco realzada con mostaza, o simplemente hincarla el diente sobre un trozo de pan tostado envuelta en alguna loncha de embutido (pollo, pavo, pato) cortada muy fina y muy fría por eso del contraste en boca.

Las crestas de gallo también están muy buenas cuando se fríen al natural o rebozadas y quedan crujientes por fuera y gelatinosas por dentro. Era manjar de campesinos y hoy artículo de lujo. Menos mal que por lo menos se recupera toda una tradición gastronómica hasta hoy desaparecida, como desaparecían las crestas de estas gallináceas entre los despojos que se trituraban para fabricar los piensos que comen sus congéneres...

PASSAGE D'ENFER



Este es el Passage d'Enfer, el callejón del infierno. Es también el nombre de un perfume, en concreto de un Eau de Toilette de Olivia Giacobetti, dificil de encontrar y caro carísimo. Muy floral, con esencias de aloe, incienso y almizcle. Pero no, esto es otra cosa, es un callejón empedrado a la antigua a tiro de piedra de la siempre impresionante torre de Montparnasse, el primer rascacielos de París con tintes de Blade Runner y con permiso de la Torre Eiffel, justo detrás del bullicio de los numerosos cines y bistrots del Boulevard que lleva ese nombre.

Observen la pulcritud de sus líneas, tan rectas y sobrias, y las tonalidades pastel de las fachadas que diseñó allá por 1855 el arquitecto Felix Pigeory. Callejón del Infierno que tan derechito nos lleva por el empedrado de buenas intenciones... imagínenlo de noche a la luz de las farolas bajo una capa y una daga en cada mano. Su nombre viene del Bosque del Infierno, que así se llamaba mucho tiempo ha el Boulevard Raspail, donde nace, un sitio quizás frondoso y desde luego de malísima reputación, donde debían pulular los peores pecadores de la corte de los milagros en París.

Hoy lo fotografían con sus móviles los que visitan la Fundación Cartier - es tremenda la exposición actual de Moebius - y optan luego por ponerse morados en alguna de las crêperies bretonas o de los restaurantes japoneses, coreanos y thailandeses que se alinean en la Rue du Montparnasse, otro callejón a la sombra de la Torre con una presencia de negocio hostelero por metro cuadrado superior a la de la Cava Baja. Mi favorito es el Toritcho, en el número 47, uno de los primeros japos de París y también uno de los más auténticos, con productos originales y de alta calidad. Me recuerda siempre al East de Nueva York. Y no se deja uno la piel de la cartera. Ya saben...

jueves, 11 de noviembre de 2010

UN VINO DE EXCEPCION

La Bastide aux Oliviers, terrases du Larzac, Coteaux du Languedoc (AOC)

Elaborado por Martine y Jean-Luc Quinquartet (34725 St André de Sangonis, www.domainedefamillongue.fr) es un vino excepcional, que reconozco no escogí por haber sido premiado con la medalla de Oro del Concurso de Grandes Vinos del Languedoc-Rousillon de 2008, detalle en el que me fijé una vez consumida la primera botella, sino por su sugestiva etiqueta (ese loro tropical meciéndose sobre la suelta rama de un olivo).

La excelente calidad del producto en boca, redondo y de aroma inconfundible, me hicieron buscar sus fuentes, una mezcla de caldos de Carignan y Syrah, a los que se añade un fondo de Garnacha y Cinsault.

Y crea dependencia. Si lo encuentran en su vinoteca favorita, no lo duden ni un momento. Les aseguro que volverán al día siguiente para comprar la caja entera.

¿Y por qué en España no tenemos estos vinos? Es decir, tenemos y muchos, pero ¿como éste? Nuestras nuevas denominaciones de origen están a años-luz de estos vinos regionales franceses, contundentes, honestos y de excelente relación calidad / precio, algo que se ha perdido irremediablemente en nuestro país, gracias a las dos lacras nacionales, la envidia y la codicia. Los bodegueros de la Ribera del Duero y de la Rioja saben de lo que estoy hablando. Yo ya he decidido de pasar de ellos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

BRITISH AIRSHIT


No alcanzo a comprender como nuestra compañía de bandera, nuestra españolísima IBERIA, ha sido capaz de fusionarse con esta compañía de autobuses de la gran bretaña. Todo el prestigio, la imagen, la alegría, el olor a arena caliente, el sabor de la sangría, el sudor y el esfuerzo de generaciones de empleados - los de mi padre incluidos - miserablemente perdidos por una alianza que será muy estratégica, pero que solo ha beneficiado a los miserables que ocupan las poltronas de la nueva compañía, que Dios les confunda. Si hemos sido capaces de salvar las joyas de la corona a pesar de los burócratas de Bruselas, ¿por qué hemos permitido tamaña fechoría?

Como ejemplo baste un botón. Nueve horas de vuelo sin escalas con un simple desayuno servido una hora tras el despegue. Nada más, ni el bocata de EasyJet, ni tan siquiera la opción de comprar tu menú que ofrece IBERIA. Míseros cacahuetes y galletitas no aptas para el colesterol por su alto contenido en grasas monoinsaturadas. Y agua, muchos vasitos de agua. En eso se ha quedado el Imperio Británico, haciendo agua por todas partes. Pero eso sí, se quedó los 1.400 US$ del pasaje por un servicio que no he visto ni en compañías del tercer mundo, en una cabina sucia y con varios de sus televisores - unico entretenimiento a bordo - rotos.

Pero hay más, esos azafatos tan orondos y sonrosados ellos, con pintas y modales de mozos del matadero de cerdos de Purleigh (Essex), que te proponían tomar una copa al fondo del avión para hacerte olvidar el hambre. Y lo peor, ese piloto que aterrizó como si hubiera tirado el avión en plancha a una piscina, y luego zigzagueó como pudo mientras se le ponían los pelos como escarpias al pasaje...

No vuelvo a subir a un vuelo de la British Airshit, y les aconsejo que tampoco lo haga ninguno de los que me estén leyendo. Viajan en ellos nostálgicos del Imperio, colonos asilvestrados y surafricanos borrachuzos. Para ellos todo esta perfecto. Mala gente para viajar en compañía.

viernes, 13 de agosto de 2010

NGORONGORO CRATER


Dar es Salaam ha cambiado mucho. Tanto que me hizo sospechar que lo que encontraría en el Ngorongoro sería también muy diferente. Me acuerdo del amanecer a las 6 de la mañana en un mes de junio de 1982, tomando un té en el balcón de la habitación colgada del borde del cráter, tras ponerme morado la noche anterior de kongoni (una especie de supergacela con cornamenta que se asemeja a una vaca en dimensiones). A un silencio sepulcral, tras los primeros rayos de sol, siguió toda una cacofonía procedente del fondo del cráter, cuya vida salvaje se despertaba a un mismo tiempo. El espectáculo del cráter, de 12 kilómetros de diámetro y donde se encuentran reunidos casi todos los huéspedes del arca de Noé, es inolvidable y una de las pocas maravillas que se deberían conocer en este mundo. Entonces salías por tres duros en un albergue estatal. Hoy por 1.000 dólares por persona y noche en el mejor hotel al borde del cráter.

Me alegré de haber previsto otro plan, porque el cambio climático (existe, he visto como se han fundido las míticas nieves del Kilimanjaro) no solo está provocando una disipación más tardía de las nieblas del cráter debido, en mi opinión, a que el aire frío de su interior se ve detenido antes de tiempo por la inversión térmica, sino también que los monzones del Índico se desborden y causen nubosidades y lluvias impensables en otro tiempo en esta época del año. Por eso, preferí alojarme antes y después de la ascensión y descenso al cráter en un albergue situado en la falda del volcán, el Plantation Lodge. Vean la choza que nos dieron para pernoctar ese par de días




Una granja equipada de estufa alimentada con madera, y de todo tipo de comodidades. En una antigua plantación de café, rodeados de pájaros y atendidos como príncipes. No se me olvidará la música de Serrat y de Los Sabandeños con las que convivimos durante nuestra estancia, como tampoco los cánticos gregorianos del Monasterio de Silos que envolvieron nuestros desayunos. Como tampoco se me olvidará la pierna de cordero con una salsa que ya me gustaría poder hacer yo mismo, intensamente sabrosa y con un gusto ahumado que solo pueden dar las brasas cuando lamen la grasilla que suelta el ajo. Un filete chateaubriend tierno y jugoso, junto a unas Margaritas perfectas, agitadas por un barman que conoce también la fórmula para evitar la decadencia medioambiental del cráter del Ngorongoro, fueron otras muestras del extremo cuidado con que se gestiona este albergue, rayando en la perfección absoluta. Cesped inglés, plantaciones masivas de orquídeas, piscina impoluta, y ni una bombilla fundida. Y encima, una ambientación histórico - étnica de tan buen gusto, basada en maderas nobles y paredes encaladas, que dejaría en pañales a mucho decoradores españoles.

Y lo que me pude reir el día en que subimos al cráter. Estaba tan nublado que los que pagaron sus miles de dólares por dormir y madrugar arriba solo vieron niebla al amanecer, y nosotros el cráter despertándose, pero un par de horas más tarde. Si es que...





Este es el fondo del cráter, que encontré mucho más seco que en los años ochenta. Por ese motivo, jirafas y elefantes habían subido sus laderas en búsqueda de vegetación fresca y agua. Los rinocerontes estaban desaparecidos, dicen que por el viento frío de la época. Pero alguno vimos,y el resto de bichos estaban por allí: leones, cheetas, búfalos, cebras, gacelas Thompson, gacelas Grant, ñus, kongonis, hipopótamos, monos, hienas, gallinas de guinea, avestruces, flamencos rosas, cigüeñas y marabús.

Me extrañó que pudiéramos encontrar con relativa facilidad tanto animal. En los ochenta estábamos dos Land Rover en el cráter, en esta ocasión más de 50 4x4 repletos de guiris disfrazados de Indiana Jones o de explorador Livingston, que se seguían a toda velocidad hacia un mismo sitio en cuanto uno de los guías alertaba por radio o móvil de un avistamiento interesante. Menos mal que nuestro chófer tenía instrucciones de hacer el itinerario habitual pero al revés... durante seis horitas en vez de las cuatro que se aguantan habitualmente.

En fín, después de tanta emoción que menos que pasar un momento de relajo en una playa del Océano Índico, en concreto la del Club Naútico de Dar es Salaam del que soy socio desde hace treinta años...


Sin medusas ni erizos, de agua y arenas limpias. Asegurado el gin-tonic a la caída de la tarde en el bar contiguo a la playa - denominado 'puesto de mando' - mientras empiezan a esparcirse los aromas de la barbacoa de pescado recién sacado del agua. Que pena que en vez de la gente guapa de antaño con su smoking abunden ahora los sudafricanos ruidosos y borrachuzos, con sus ruidosas proles correteando, generalmente descalzas y sucias.

Hay quien prefiere sestear en una playa en Zanzíbar. A mí no me va, es otro puñado de dólares por hacer lo mismo que al lado de casa. Por cierto, a quien quiera visitar las atracciones turísticas de ese archipiélago, puedo proporcionarle los datos de un guía de fiar que le llevará por las ocultas maravillas de la isla, incluida la visita a las plantaciones de especias y a la ciudad vieja de la era de los sultanes. Aunque yo preferiría hacer submarinismo en el parque natural marino de la isla de Mafia, a una media horita de avión del aeropuerto de Dar es Salaam. Ver peces de colores y corales, y cabalgar a lomos de una tortuga marina gigante... hasta que te falle la respiración si bajas sin botella. No dejan llevar los fusiles de aire comprimido pero tampoco hacen falta arpones para sobrevivir como en los años ochenta, ahora te dan de comer, y bastante bien, en los tres albergues con que cuenta la isla. ¡Karibu!

jueves, 15 de julio de 2010

PROHIBIDO PROHIBIR


Me hace gracia que en pleno debate sobre el grado de permisividad que nuestras autoridades debieran tener respecto al burka, al niqab o a cualquier otra vestimenta tradicional utilizada por las mujeres de confesión islámica, se nos olvide tan de repente lo que éramos no hace tantos años atrás.

Mi madre no podía entrar sin un pañuelo o velo puesto en la cabeza en la iglesia de la parroquia de nuestro barrio, a la que dejó de ir por la cerrilidad de la caverna apostólica española, que no romana. Por mi parte, dejé de tenerle aprecio a esa cueva tras descubrir el cinismo y la hipocresía de la institución que regentaba sus entradas, gracias a muy buenos amigos, todos ellos jesuitas franceses. Lo hacen muy bien, sin duda, pero lo suyo no va conmigo. Salvo los vinos, las diapositivas de los mil viajes del Abbé Aubin y de sus acciones en el CAC 40. ¡Ay Eugenio, esa bailarina que nos invitó a cenar en su casa de París y tú con tu impecable alzacuellos, no podré olvidarlo aunque mil años viva!

Volvamos al tema, me acuerdo que, en los pueblos de la sierra madrileña, las viudas vestían de luto el resto de su vida y llevaban pañuelo acorde en la cabeza, que no se quitaban ni para ver la televisión en sus casas. Vaya a Sicilia o a Cerdeña y verá lo mismo. El esplendoroso azul del cielo y del mar Mediterráneo ignorados por el color negro hormiga de sus ribereñas.

El caso es que con esta foto titulada "muchachas ibicencas", probablemente tomada a mediados del siglo pasado, se demuestra que el niqab no es nada foráneo o temporal. Con sus rosarios en las manos y sus sillas, no sé si esas señoritas salen de un velatorio o pretenden echar la tarde en la plaza del pueblo, cosiendo y poniendo de chupa dómine al resto del vecindario. Pero el caso es que van vestidas como muchas mujeres que he cruzado estos días en Doha y en Mascate.

En fin, es un falso debate para distraer las conciencias de los ciudadanos de los verdaderos problemas que afectan a nuestra sociedad. Hay voces a favor y en contra de reprimir el uso de prendas que huelan a religión y que además denotan represión y marginación de la mujer. Se dice que penalizarlas sería, además, un segundo castigo para las mujeres obligadas a llevarlas. ¡Grandiosa contradicción!, llevarlas es signo de discriminación por motivo de género, lo que constituye un delito, pero no se puede prohibir su uso porque supondría, o la paliza del marido de turno o la multa y el escarnio por parte del castigador público de ciudadanos, que suele estar reencarnado bajo la forma de un policía municipal. La pobre musulmana no parece tener escapatoria ante esta doble represión.

¿Hasta cuando vamos a tener que soportar esa falacia, esa hipocresía sobre problemas que no existen o que no tendrían por qué existir? A la que quiera llevar una prenda de cabeza islámica, que se le permita hacerlo, como tantos millones de españolas llevan peinetas y mantones de Manila, y crucifijos y medallitas de la Vírgen colgadas del cuello de sus cadenitas de oro, en su casa, en el cole o en el curre, o como yo llevo la camiseta de San Iker en el Club Naútico los fines de semana. Y a las que no quieran hacerlo, que no lo hagan y que el Estado las proteja y castigue al verdadero represor, ya sean sus maridos, sus hermanos o el imán de la mezquita más próxima. Tanto que hablamos de igualdad de género, admitamos que la mujer musulmana que vive en nuestras sociedades es ya mayor de edad y consciente de lo que le interesa.

Eso sería un verdadero Estado de derecho, y no esa podredumbre legal que impera ya en media Europa, que solivianta y divide a los ciudadanos, y que para colmo NO ha conseguido mejorar el clima de odio y desconfianza que se está instalando progresivamente entre distintas comunidades étnicas o religiosas en nuestras ciudades. Ejemplos sobran, ya sea en El Ejido o en las barriadas periféricas de París o Londres. Y es que el Estado de derecho también debería comenzar a tomar medidas respecto a todo aquel que no quiere adaptarse y rechaza, a veces con violencia, nuestras costumbres y modos de vida. Sin complejos y sin traumas. Un respeto a la diversidad cultural y a sus costumbres - siempre que no sean contrarias a la Ley - pero si no le gusta lo que hay, multa y tentetieso, y si nada funciona, puerta. Intolerancia no, tomadura de pelo tampoco.

Todo, salvo ver a una niña musulmana llorar cada día que va a su colegio, ¿no están de acuerdo?

No crean que mi posición es chocante o exagerada, cualquiera de nuestras hijas, llevando un vestido o una falda relativamente sugerentes, conduciendo un coche o besándose con su noviete en una cafetería acabaría en muchos países musulmanes en Comisaría y con un par de bofetones por añadidura. No hablemos ya de obtener un permiso para construir una iglesia cristiana en unos de esos países. Se trata de una pelea entre cavernícolas, de acuerdo, pero no la ignoremos. No seamos racistas ni xenófobos, nunca. Pero tampoco miremos hacia otro lado y afrontemos el problema con pragmatismo, algo que la corrección política, impuesta como moda por los países más hipócritas del planeta, nos impide hacer muy a menudo sin darnos cuenta.

Quienes sí se dan cuenta, aunque les importe una higa el fondo del debate, son los que pueden ganar o perder votos con esta polémica y que acaban improvisando medidas al dictado del asesor y falso progre de turno, horterilla y aspirante a cliente asíduo del Déjate Besar. ¡Que ralea, parecen suecos, todo el día prohibiendo y regulando, que asquito de neonazis disfrazados de caperucitos rojos, que no caperucitas, que una mujer nunca haría eso! Tomen nota, como decía mi admirado colega y profesor Fernando Morán, prohibir debería estar prohibido.

domingo, 11 de julio de 2010

VAN DER NADA



A pesar de una banda de matones y malhechores - quien ataca al prójimo con ánimo de herirle es un delincuente común - simulando jugar al fútbol, vestidos de naranjitos y maricomplejines, la Roja ha acabado por ganar la Copa del Mundo de Fútbol. Ministros y Embajadores me están llamando tras la medianoche de hoy, ya 12 de julio, para solidarizarse con el equipo que ha representado la ilusión de todo África tras la salida del Mundial del equipo de Ghana. Nadie se podía creer que alguien en su sano juicio apoyara a la nación de la que salieron los boers racistas y segregacionistas que implantaron el nazismo del apartheid en el país organizador del Torneo. Y mi más cariñoso pensamiento para Madiba, impedido de asistir a la entrega de la Copa por su mal estado físico y anímico. Tu bisnieta está sin duda en el cielo gritando esta noche ohé ohé hoé hoé!

Acabo de derrotar una dolencia de larga duración, mi hija mayor ha aprobado las oposiciones y despejado su futuro profesional, España ha ganado en justa lid la Copa del Mundo de Fútbol... tan solo me queda un deseo, que se cumplirá a su debido tiempo, estoy seguro. Eso y ganar alguna vez Euromillones, ¿no?, aunque de eso ya no lo estoy tanto.

Me despido hoy con esta foto tomada en un bosque próximo a Versalles, donde todavía abundan los helechos y las moras silvestres. Parece un rincón de Finlandia en verano, solo faltan las ardillas y el alce saliendo del bosque. Induce a la serenidad y a pensar en la imponente belleza del tronco tendido. Se la dedico pues a la selección holandesa, que una vez más ha cumplido con lo dispuesto al final de la primera estrofa de su himno nacional, del tiempo de Guillermo de Orange. ¿Saben lo que dice? Den Koning van Hispanje heb ik altijd geëerd, o lo que es lo mismo, Al Rey Señor de España rendí yo siempre honor.

Por cierto, no enseño la motosierra que se utilizó para talar el árbol, esa la guardo para el hijo de la Gran Bretaña que arbitró el partido. No sé quién fue el insensato que le comparó con el extraordinario y siempre añorado Collina...